Criopreservación y vitrificación: la mirada del Dr. Carlos Carrere sobre el “bebé más longevo del mundo”

La reciente noticia del nacimiento del “bebé más longevo del mundo” —a partir de un embrión creado y criopreservado en mayo de 1994 en Estados Unidos— despertó el interés de medios y público en torno a las posibilidades que brindan las técnicas de preservación embrionaria.

En este marco, el Dr. Carlos Carrere fue consultado por el periodista Fernando Carnota en el programa Juntos en Continental (Radio AM590) para aportar su visión sobre los avances en esta área.

“Un embrión puede estar vitrificado muchísimos años sin sufrir secuelas y nacer años después sin ningún tipo de alteración. Las técnicas de criopreservación se han modificado. Este caso fue criopreservado por una técnica antigua, lenta, donde había un deterioro de la calidad embrionaria con respecto a las técnicas modernas, que son técnicas de vitrificación, no de criopreservación. La vitrificación es una técnica muy rápida, aguda, y no hay daño. Con las técnicas actuales, puede conservarse por décadas sin ninguna consecuencia”, explicó el especialista.

El Dr. Carrere también destacó la seguridad del proceso de desvitrificación:

“El embrión no corre riesgos al sacarlo de esa temperatura de vitrificación y volver a la temperatura original. De la misma manera que se vitrifica en el vapor del nitrógeno líquido en cuestión de milésimas de segundo, se desvitrifica con mucha rapidez. Vuelve a temperatura corporal en fracción de minutos y el embrión se recupera en su totalidad”.

En Grupo Carrere, el compromiso con la innovación y la aplicación de técnicas de última generación en medicina reproductiva permite ofrecer a los pacientes las mejores alternativas para preservar su fertilidad y concretar el sueño de formar una familia, sin importar cuánto tiempo transcurra.

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